(segunda parte): "Estamos intentando mostrar al mundo que tenemos perlas cuando ellos prefieren choclo"  - Projazz
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(segunda parte): “Estamos intentando mostrar al mundo que tenemos perlas cuando ellos prefieren choclo” 

Segunda parte del programa Historias de Jazz, producido y conducido por Nelson Oliva, percusionista, gestor cultural y docente de Projazz. 

En la primera parte de esta conversación, (disponible en  xxxx) Carl Hammond habló de sus inicios con el trombón en Albuquerque, de sus años en el West Coast junto a músicos como Ernie Watts y George Morrow, de la banda de Sammy Nestico y de la lección de John Cheatham que lo acompañó toda la vida. Esta segunda parte va más lejos, y es más incómoda. 

Sydney, Toronto y el camino a Santiago 

Hammond pasó nueve años en Sydney: tocó con todos, dirigió la única banda sinfónica profesional civil del país, ganó el campeonato nacional australiano de bandas, arregló música para Warner Chapel y escribió cuatro musicales que todavía espera ver producidos. Después vino Toronto, después Londres, después San Diego. Y después una vuelta por Sudamérica, con ofertas de trabajo en México, Panamá, Ecuador y Chile. De todos los destinos, eligió Santiago. Lleva 17 años acá. 

Lo que encontró en la escena musical chilena 

Hammond no romantiza. Cuando Nelson Oliva le pregunta por las diferencias culturales que encontró al trabajar con músicos jóvenes en Chile, da una respuesta que empieza fácil, “los niños son niños en todo el mundo”,y se pone compleja al hablar de puntualidad, de confiabilidad, de la costumbre de decir lo que el otro quiere escuchar en vez de lo que es verdad. Lo dice sin juicio, pero con claridad: son hábitos que no son compatibles con la cultura del músico profesional. 

El otro problema es estructural. Sin un sindicato que funcione, los músicos compiten entre sí a la baja en vez de negociar colectivamente. El dueño del club llama a una banda, acuerda un precio, y otra banda llega y ofrece la mitad. “Estamos cortando las gargantas de nuestros colegas en vez de apoyarlos”, dice Hammond. Y mientras eso ocurra, quien gana es siempre el mismo. 

La música que no se escucha porque nadie enseñó a escucharla 

Hay un momento de la conversación en que Hammond usa una imagen que queda dando vueltas: es muy difícil describirle a alguien que nunca vio colores el azul del cielo o el verde de un árbol. La mayoría de la sociedad dice, es musicalmente ciega. No porque no le interese la música, sino porque nadie le enseñó a escucharla. Y si no sabes distinguir un diamante de un grano de choclo precocido, vas a valorar lo que te pongan delante. 

La solución no es solo tocar bien. Tocar bien, dice Hammond, es un requisito, no un diferenciador. Lo que falta es educar al público para que pueda exigir más, y educar a los músicos para que entiendan que su trabajo tiene valor y que ese valor se defiende colectivamente. 

Fundación Zella y el proyecto que llegó a Projazz 

De esa convicción nació Fundación Zella, que Hammond construyó junto a Leyla Aguayo. El alma del proyecto dice él, es Aguayo: alguien con mucha energía y mucha dedicación a la idea de ampliar el acceso a educación musical de calidad.  

La fundación ya trajo a Daniel Piazzolla a Chile para conciertos, talleres y clases magistrales, tiene un convenio con la Municipalidad de Pudahuel para desarrollar una banda con jóvenes principiantes, y está en conversaciones con el Instituto Nacional y con el Departamento de Música de la Universidad de Chile. 

Este año, Fundación Zella y Projazz se unen en el Programa de Especialización en Dirección Orquestal, con Hammond a cargo de la metodología. Una forma concreta de que todo ese recorrido llegue a quienes están formándose acá. 

Ver la segunda parte en YouTube 👉 

Si no viste la primera, también está disponible acá 👉 

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