Patricio Osorio en Sonido Directo: lo que hay que saber antes de subirse a un crucero a tocar  - Projazz
acreditado-header-corr

Patricio Osorio en Sonido Directo: lo que hay que saber antes de subirse a un crucero a tocar 

Chile recibe entre 400 y 410 recaladas de cruceros por temporada y más de 250 mil pasajeros al año, según la Corporación de Puertos del Cono Sur.  

Detrás de ese turismo hay una industria musical activa todo el año, y de eso conversamos en Sonido Directo con Patricio Osorio, bajista con casi 20 años de trayectoria y contratos en Carnival, Cunard, Royal Caribbean, Celebrity, Princess, Seabourn, Crystal y Disney. 

Lo primero que aclara Osorio es que no existe una sola forma de subirse a un barco.  

Hay tres perfiles habituales: el solista (voz y guitarra o piano, sets de unos 45 minutos amenizando cócteles o cenas), la party band (grupo armado en tierra con repertorio propio de cientos de canciones, contratado completo) y la orquesta del teatro, que acompaña a los artistas invitados y a un elenco estable con shows tipo Broadway.  

Según Osorio, la orquesta es el camino que recomendaría a un estudiante recién egresado, porque exige lectura a primera vista, capacidad de ensamblar con desconocidos y una exigencia técnica constante: no se sabe el repertorio hasta llegar a bordo. 

Cómo funciona la audición 

El 90% de las audiciones para orquesta se hacen online, vía videollamada, y en la mayoría de los casos el proceso es en inglés (no piden certificado, pero sí que el músico pueda comunicarse en un ambiente profesional).  

Los solistas y las party bands, en cambio, suelen postular con videos grabados de su repertorio.  

Osorio sugiere postular tanto directamente a las navieras como a través de agencias de booking establecidas, que no necesariamente cobran comisión (ese costo suele absorberlo la compañía) y que ofrecen más movilidad entre distintas navieras. 

La parte administrativa 

Trabajar en un crucero implica una visa de tripulante (la C1D, que se solicita en la embajada de Estados Unidos, sin importar la nacionalidad del barco), certificados médicos con formulario marítimo internacional y cursos de seguridad.  

Osorio es enfático en un punto: nada de esto se puede tramitar por anticipado sin una carta de contrato, así que lo único que recomienda adelantar es sacar el pasaporte.  

La mayoría de las navieras reembolsa estos gastos, pero solo si el contrato se concreta. 

Plata, condiciones y el otro lado del glamour 

Un músico de orquesta puede esperar un piso de referencia cercano a los 2.700 u 3.000 dólares mensuales, con pago siempre directo del músico y nunca a través de un intermediario (si eso ocurre, es una señal de alerta).  

El alojamiento y la comida están cubiertos, lo que Osorio identifica como el principal motor de ahorro, aunque advierte que los camarotes de orquesta suelen ser compartidos y sin ventana, algo que no todos los músicos toleran bien. 

También hay una responsabilidad que rara vez se menciona: en caso de emergencia, los músicos son parte del personal que guía a los pasajeros según el plan de seguridad del barco. 

El consejo final 

Osorio cierra con una reflexión que conecta directamente con la formación: si un músico ya tiene un proyecto artístico propio despegando, un crucero puede significar desaparecer del circuito local por meses o años. Su recomendación es verlo como una etapa, útil para ahorrar y adquirir oficio, no como reemplazo del desarrollo artístico personal. Él mismo hizo dos años de crucero después de titularse, volvió a tierra y reconstruyó su carrera local durante una década. 

Nos dejaron por acá los links para estar pendiente de las convocatorias: 

https://proship.com
https://www.sumanent.com
https://www.blackburninternational.com
https://www.landaumusic.com/

×