Felipe Duhart en gira por Colombia: cómo se arma una internacionalización, con quinteto, Big Band y lluvia incluida - Projazz
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Felipe Duhart en gira por Colombia: cómo se arma una internacionalización, con quinteto, Big Band y lluvia incluida

Felipe Duhart, guitarrista, compositor y docente de Projazz, llevó a su quinteto por Colombia en una gira que combinó festivales, un club de jazz establecido con sabrosas jam sessions y tres masterclasses, en Medellín, Jericó y Villa de Leyva.

La banda la completan Agustín Moya en saxo, Santiago Monroy en piano, Milton Russell en contrabajo y Juan Pablo Jaramillo en batería.  

El financiamiento vino del Fondo de la Música, línea de Circulación Internacional, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con producción a cargo de Duhart junto a Eduardo Quezada. 

Le preguntamos sobre los procesos de internacionalización y sobre sus nuevos proyectos musicales. 

¿Cómo se preparó el repertorio para esta gira, tomando temas de cuatro discos distintos y adaptándolos al formato quinteto?  

El repertorio se basó en la música del disco Aliwen como fuente principal, que es un álbum a quinteto y el más representativo de ese sonido, para luego ir sumando temas de los otros tres. Huerquehue y Una Luz son álbumes que incluyen música para un ensamble de características similares; el único que se diferencia más es Mood, con formato Organ Trio.  

La selección tomó en cuenta la narrativa del concierto, la estilística de jazz contemporáneo con influencias de la música latinoamericana, momentos de intensidad e introspección, y variedad rítmica: temas binarios, ternarios, de métrica irregular. 

Tocaron en festivales, en un club de jazz establecido y en una masterclass con la Red de Músicas de Medellín. ¿Qué diferencias notas entre esos formatos, y qué exige cada uno de la banda?  

Cada formato tiene sus bondades y hace relucir distintos aspectos de la música. 

Tocar en festivales y escenarios más grandes genera una adrenalina que le da un componente de vertiginosidad y riesgo al concierto, lo cual a veces genera resultados increíbles, aunque los desafíos técnicos suelen ser mayores y puede ser más difícil lograr un buen sonido que permita a todos estar cómodos.  

En un club de jazz, en cambio, se toca con más énfasis en el sonido acústico, la banda se posiciona mucho más cerca, privilegiando escucharse de manera directa y recurriendo menos a monitores, lo que genera una conexión íntima y una complicidad interesante con el público.  

En las masterclasses, que en esta gira fueron tres (Medellín, Jericó y Villa de Leyva), se produce algo especial cuando hay una conversación con los participantes y se hace música juntos, y es posible profundizar en lo que está detrás de la música, en lo conceptual, lo social y lo teórico. Una buena gira es la que logra generar esa diversidad de actividades y experiencias. 

La colaboración con la Big Band Time Machine en Villa de Leyva significó tocar un arreglo ajeno de tu propia composición. ¿Qué se aprende al escuchar tu música reinterpretada por otro arreglador?  

Fue la primera vez que escuchaba y tocaba mi música con una Big Band, y fue una experiencia maravillosa. Como solo teníamos la prueba de sonido para montar el arreglo, fue fundamental elegir bien el tema: conversé previamente con el director, Felipe Rey, y le propuse algunas ideas hasta que elegimos Océano, una composición que se prestaba muy bien para ese tipo de arreglo y que estaba muy alineada con su estética.  

Él armó el arreglo rápidamente y funcionó muy bien con la banda, además es un tema que el quinteto conoce bien, así que todo fluyó.  

Aprendí que tengo que hacer más colaboraciones de este tipo: expande las posibilidades de la música y le da un aire distinto. 

En Jericó el concierto se vio interrumpido por la lluvia. Contexto que muchos estudiantes van a enfrentar en su vida profesional: ¿cómo se toma una decisión así arriba del escenario, en tiempo real?  

Cuando algo así sucede es muy decepcionante y genera muchísima frustración, especialmente cuando las expectativas son altas y uno lleva meses trabajando en cada detalle de una gira.  

En el momento hay que tener cabeza fría, ver la realidad ante los ojos y ser práctico: si no se puede continuar y las condiciones son adversas, así es, y luego se encontrará una forma.  

Cuando es algo totalmente fuera de tus manos, toca tener desprendimiento.  

Uno puede quedar con frustración y pena por un tiempo, pero luego se empieza a ver la experiencia como una anécdota y un recuerdo que también forma parte de la vivencia de girar: sortear los contratiempos y seguir siempre hacia adelante.  

Al reflexionar sobre lo ocurrido, fue realmente épico estar tocando empapado con la lluvia y el público vibrando con la música. 

Esta gira retoma un camino que se interrumpió por la pandemia, después de giras previas por Paraguay y Bolivia. ¿Qué cambió en tu forma de gestionar estos procesos entre el 2019 y ahora?  

Esta gira a Colombia siempre la tuvimos en la mira, pero no pudimos hacerla en 2020, así que ahora fue el momento de retomar el proceso de internacionalización de este proyecto.  

En 2019, a pesar de que las redes sociales existían, no funcionaban con la intensidad y los formatos actuales. Ese enorme cambio, con reels, historias y otros recursos, hace de estas plataformas una herramienta interesante para conectar con nuevas audiencias en los lugares que uno recorre, y también ayudan a preparar el camino antes de llegar, diseñando una estrategia que complemente y potencie las actividades de la gira. 

Todo esto es muy bueno siempre y cuando no atente contra lo principal, que es estar enfocado en la música y los conciertos, y creo que es bueno encontrar un sano equilibrio, especialmente para la gran mayoría de las bandas que no cuentan con grandes recursos ni personas trabajando exclusivamente en esta labor. 

¿Qué significa, en términos prácticos, “internacionalizar” un proyecto musical? ¿Qué gestión hay detrás de una gira así, más allá de lo artístico? 

De manera simple, significa expandir la audiencia, producción y comercialización de un proyecto más allá de tu país de origen. Esto se puede hacer a través de una gira o conciertos específicos, sumado a estrategias de marketing digital.  

En el contexto del jazz, no es solo sonar en otros países a través de las plataformas, sino lograr una presencia física y una conexión con la audiencia, medios locales, agentes de la industria musical, comunidades, instituciones y músicos en formación.  

La gestión detrás implica mucho trabajo de redes, persona a persona: desarrollar vínculos con diversos actores, presentar el proyecto de forma adecuada, diseñar las actividades de la gira, elaborar un presupuesto, buscar financiamiento, negociar honorarios, elaborar un plan de medios, relacionarse con instituciones y buscar apoyo. También es importante armar un buen equipo, en lo musical y lo profesional, y si es posible, contar con un tour manager. 

¿Qué le dirías a un estudiante que recién empieza a pensar en tocar fuera de Chile, sobre por dónde partir?  

Un primer paso es viajar dentro de Chile, tener la experiencia de tocar en distintos lugares y armar una gira nacional.  

No tiene que ser algo demasiado extenso, pero es útil aprender primero todo lo que implica una gira en el contexto propio, con sus aciertos, desafíos y azares, para luego incrementar la complejidad al salir del país.  

Hay muchos aspectos que van más allá de lo musical que son importantes de considerar: el equipo humano, los temas logísticos y su coordinación, las responsabilidades de cada integrante, los estándares de profesionalismo a los que uno aspira.  

También recomendaría conversar con otros músicos y bandas, y conocer sus experiencias, para ir identificando los aprendizajes. 

El Organ Trio tiene una formación distinta (Hammond, batería, guitarra) al quinteto. ¿Cómo cambia tu forma de tocar o de pensar el repertorio según el formato? 

Cuando tocamos con el Organ Trio hacemos un repertorio más apegado a la tradición del organ jazz y el funk, en gran medida distinto al del quinteto. 

Sin embargo, a veces me gusta tomar un tema y probarlo con el trio, y creo que voy a hacer esto cada vez más porque produce resultados interesantes: aunque existe una distinción, no es una línea que no se pueda cruzar.  

Como guitarrista, a veces opto por otro tipo de efectos o timbres cuando toco con el Organ Trio, me gusta experimentar en ese formato. 

Esta gira coincidió con el lanzamiento de tu disco. ¿Qué aprendizajes te deja girar presentando un trabajo recién editado, versus repertorio ya rodado?  

Cuando uno hace una gira asociada al lanzamiento de un disco genera interés en la audiencia, ya que se está promocionando un hito en el desarrollo artístico de un músico.  

El álbum ya venía sonando en plataformas hace meses y también lo estábamos promocionando en redes y en conciertos en Santiago, entonces no era algo totalmente desconocido, y la gira es la oportunidad para presentarlo y reunir a los músicos que participaron.  

Las diferencias entre presentar un trabajo recién editado versus uno ya rodado dependen del contexto específico con que se grabó: a veces la preparación del material nuevo y su proceso de grabación es suficiente para embarcarse en una gira, y en otros casos uno prueba música nueva durante una gira y la va tocando en vivo para darle forma, para luego grabar. 

No hay una sola manera, hay que hacer un buen plan y llevarlo adelante. 

¿Qué viene ahora, con el quinteto moviéndose por Chile este 2026 y la idea de volver a mirar fuera del país en 2027?  

Estamos organizando una gira nacional para noviembre de 2026 con el quinteto, que ojalá resulte, para dar cierre al año y consolidar todo el trabajo que hemos realizado.  

Esto dará paso a un proceso de creación y grabación de un nuevo disco en 2027.  

También estamos proyectando otro viaje en 2027, que ojalá nos permita llegar a nuevos territorios. Estoy preparando material para ambos formatos, ya que cada uno tiene su propio camino de desarrollo, y tengo otros proyectos en la mira, como la grabación de nuevo material con Colectivo Sur

Si tuvieras que resumir en una frase qué le aportó esta etapa de giras a tu desarrollo como músico, ¿cuál sería?  

Retomar las giras me permitió volver a sentir el interés y la pasión que existe en las audiencias por esta música, más allá del contexto habitual en el que uno vive, lo que me da mucha energía para seguir desarrollando estos proyectos y confiar en lo que podemos brindar como músicos. Es también una motivación para seguir componiendo. 

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