Durante este semestre, los estudiantes de Composición Musical mención Música para Cine y Medios Audiovisuales de Projazz han asumido la música original de los dos largometrajes de titulación de la Escuela de Cine de la Universidad del Desarrollo. Para cumplir ese rol, trabajan con directores, productores y montajistas reales sobre cortes de montaje que pueden cambiar en cualquier momento.
Jaime Ramos Pérez es compositor y diseñador de sonido, con un Máster en Composición de música para Film y TV de la University of Bristol (Reino Unido) y un Bachelor en Música y Nuevas Tecnologías del Conservatorio Cherubini de Florencia (Italia). Entre sus trabajos recientes se cuentan la música del cortometraje de stop motion Gaspar (2025) y el arte sonoro del proyecto museográfico “La USACH es un Museo” (2023). En Projazz es profesor de la cátedra de Composición y del Taller de Música para Cine y Medios Audiovisuales, y supervisa las colaboraciones entre estudiantes de música y carreras audiovisuales.
Ahora que el semestre se acerca a su cierre, conversamos con él sobre cómo se organiza el trabajo con los equipos de cine, cuáles son las etapas del proceso y qué ocurre cuando el montaje cambia a último minuto. Sus respuestas recorren el camino completo, desde el primer corte hasta la entrega técnica prevista para fines de noviembre.
Una alianza entre la sala de clases y la industria
Para quienes no conocen la alianza entre Projazz y la escuela de cine de la UDD, ¿en qué consiste y cómo se materializa en tu curso de música para cine?
Es un puente directo entre la academia y la industria cinematográfica real. La alianza consiste en que los estudiantes de la carrera de Composición para Medios Audiovisuales de Projazz asumen formalmente el rol de departamento de música original para los largometrajes de egreso de la Escuela de Cine de la Universidad del Desarrollo. En la práctica, el aula se transforma en un estudio de postproducción profesional: los compositores no trabajan con ejercicios simulados ni escenas sueltas de archivo, sino que musicalizan películas completas en fase de montaje, interactuando directamente con directores, productores y montajistas reales.
¿Cómo partió esta colaboración y qué esperaban lograr con ella en lo formativo, tanto para los estudiantes de Projazz como para los de cine?
Nació de una necesidad compartida entre Felipe Azúa (coordinador de Cine UDD) y nuestra cátedra en Projazz para acortar la brecha que suele existir entre el egreso y el mercado laboral. Buscamos generar una experiencia inmersiva bidireccional:
Para los compositores de Projazz: aprender a traducir ideas abstractas en sonido a la medida de un corte en constante cambio, defender sus propuestas con criterio dramatúrgico, cumplir plazos estrictos y entregar material bajo estándares técnicos de la industria (stems, niveles de mezcla y sincronía exacta).
Para los realizadores de Cine UDD: experimentar de primera mano cómo dirigir a un compositor, aprender a comunicar intenciones emocionales sin necesidad de saber solfeo o armonía, y descubrir cómo una partitura original diseñada a la medida potencia su relato muy por encima de la música de librería o catálogo.
Las dos películas y sus mundos sonoros
¿En qué películas o proyectos audiovisuales está participando este semestre tu grupo? ¿Se trata de cortometrajes, trabajos de título o ejercicios de curso?
Estamos trabajando en los dos largometrajes de titulación (egreso) de Cine UDD de este año, ambos proyectos de aproximadamente 70 minutos de duración:
Noches Blancas (dirigida por Pablo Besfamille): una adaptación libre y contemporánea de la novela de Dostoievski situada en el Santiago actual, que transita entre la comedia romántica, la melancolía urbana y el contraste entre el Santiago patrimonial y la frialdad corporativa.
Donde termina la Corriente (anteriormente titulada Infame, dirigida por Diego Rodríguez y Clemente Chutney): un drama rural y thriller hiperrealista ambientado en el valle central de Chile, con una fuerte carga de tensión psicológica, aislamiento y dilemas éticos.
¿Cómo se asignan los proyectos a los estudiantes de música? ¿Eligen ellos, los emparejan con los directores o se define por afinidad de estilo?
Operamos bajo el modelo de un estudio de postproducción, no como islas individuales. Tras una primera etapa de audiciones y concursos internos de leitmotifs, organizamos al equipo en células temáticas de trabajo según las fortalezas técnicas y la sensibilidad de cada compositor:
Célula de Romance, Comedia e Intimidad: liderada por Paulo Muena y Francisco Zurita, a cargo del arco afectivo de los protagonistas, las escenas de intimidad en la bodega, el vals lírico y las canciones diegéticas de la calle.
Célula de Ciudad, Soledad y Clímax: liderada por Thais Vallet como Lead Composer, junto a Gerardo Quijada y Gabriel Charme, encargados de la atmósfera urbana, la fricción cotidiana, el monólogo arquitectónico y el clímax dramático del filme.
Este esquema asegura que los compositores con mayores habilidades guíen y apunten a sus compañeros, garantizando una calidad homogénea en toda la película.
¿Qué tipo de música requiere cada película y cuál te parece el mayor desafío creativo entre las que trabajan?
Son dos universos sonoros en las antípodas:
Noches Blancas: exige un balance delicado entre elegancia melódica, vals en compás ternario (con timbres como arpa, acordeón y cuerdas), ritmo urbano y música diegética que los personajes tararean en pantalla. Su mayor desafío: dignificar al protagonista. La música debe sostener su mundo poético interno para evitar que el espectador lo perciba como una caricatura o alguien desequilibrado.
Donde termina la Corriente: requiere una estética árida, minimalista y escenográfica, basada en texturas sonoras y técnicas extendidas donde un clarinete procesado actúa como elemento de aire y tensión, sin recurrir a melodías tradicionales ni a clichés de cuerda o folclore. Su mayor desafío: construir una atmósfera de asfixia y culpa latente interactuando con los silencios y los sonidos naturales del campo sin sobrecargar la banda sonora.
Del primer corte a la entrega final
¿Cómo parte el trabajo con cada equipo de cine? ¿Cuándo entran los compositores al proceso, con el guion, con un primer corte o con la película ya montada?
El proceso parte idealmente con la lectura de guion, pero el trabajo intensivo de nuestro taller arranca sobre el primer corte de montaje en desarrollo (WIP). De hecho, los estudiantes asistieron a comienzos de octubre al visionado en pantalla grande de los cortes avanzados en la Sala de Cine de Ñuñoa, observando la reacción de la comisión examinadora. A partir de ese visionado, se pasa a la elaboración de la Cue Sheet (lista de entradas y salidas) y a las primeras reuniones de referencias.
¿Cuáles son las etapas desde el primer encuentro hasta la entrega final? ¿Cómo se ve el recorrido en la práctica?
El flujo consta de 8 etapas muy normadas:
- Diagnóstico dramatúrgico: análisis del montaje, guion y detección de vacíos narrativos o problemas de ritmo que la música deba resolver.
- Reunión de referencias (Temp Tracks): los directores comparten escenas y temas de referencia (HER, Ico, The Box in the Attic, etc.) para consensuar la energía y el carácter deseado.
- Spotting Session (Cue Sheet): se fijan los códigos de tiempo milimétricos de entrada (Timecode In) y salida (Timecode Out).
- Desarrollo temático preliminar: creación de motivos conductores y paletas tímbricas.
- Composición y maquetación sincronizada: los compositores montan la música cuadro a cuadro en sus estaciones de trabajo (DAW).
- Mesa de revisión semanal (“Ping-pong”): los directores asisten al aula de Projazz a escuchar los avances sobre la pantalla y entregan sus notas de dirección.
- Ajuste fino de mezcla: limpieza de frecuencias para no enmascarar los diálogos de los actores ni tapar el diseño sonoro (Foley).
- Entrega técnica de Stems: exportación de pistas separadas y normalizadas a -0.5 dB bajo estándar consensuado para los sonidistas de la UDD.
El diálogo con el director y los cambios de último minuto
¿Cómo se da el diálogo entre el director y el compositor? ¿Se hablan en lenguajes distintos y cómo lo resuelven?
Efectivamente, hablan idiomas distintos: el director habla en emociones, intenciones y subtexto visual, mientras que el músico tiende a pensar en armonías, compases y frecuencias. La clave que inculcamos en el taller es que el compositor debe aprender a hablar el lenguaje del director y despojarse de tecnicismos musicales. Si un realizador dice “aquí siento que la escena se me cae” o “necesito que este momento se sienta más incómodo y torpe”, el compositor no debate con teoría: traduce esa incomodidad a silencios, síncopas o timbres secos. La música está al servicio de contar mejor la historia.
¿Cómo manejan los cambios de último minuto, por ejemplo cuando el montaje se modifica y la música tiene que reajustarse?
Es el pan de cada día en el cine y la mayor lección de realidad para los estudiantes. En el taller está estrictamente prohibido concebir la música como “pistas de catálogo” que se cortan y pegan. Cuando el montajista mueve una tijera o acorta una escena, el compositor debe reabrir la sesión de producción, ajustar el tempo y reorquestar los puntos de sincronía para que la música respire con el nuevo ritmo de la imagen. La flexibilidad y la rapidez de adaptación son requisitos indispensables.
El rol del profesor
¿Qué rol juegas tú en el proceso? ¿Acompañas reunión a reunión o intervienes en hitos específicos?
Mi rol es el de Supervisor Musical y Director de Producción. Estoy presente sesión a sesión en el aula, pero no para componer por ellos, sino para mediar el diálogo entre los directores y los estudiantes, fiscalizar que se cumplan las directrices dramatúrgicas, cuidar la coherencia estética global de la obra (evitando que parezca un collage de partes desconectadas) y asegurar que las entregas técnicas cumplan con el estándar profesional que espera la escuela de cine.
Lo que viene hasta el cierre del semestre
¿En qué etapa está hoy el grupo y qué viene en las próximas semanas hasta el cierre del semestre?
Estamos en el hito de transición decisivo: acabamos de cerrar la etapa de aprobación de leitmotifs, recibimos las Cue Sheets oficiales y los cortes actualizados. Durante todo noviembre entraremos en la fase de producción intensiva en aula: todos los lunes, de 16:00 a 19:10 hrs, recibiremos a los directores en clase en dos bloques continuos para revisar avances sincronizados y aplicar correcciones en tiempo real, de cara a la entrega técnica final a fines de noviembre previa a los exámenes de diciembre.
¿Cómo se evalúa el trabajo final? ¿Se mira solo la música o también cómo dialoga con la imagen y la relación con el equipo de cine?
Se evalúa mediante una rúbrica profesional integral. No se califica la música de forma aislada como pieza de concierto; evaluamos:
La pertinencia narrativa y cómo sostiene la curva dramática de la escena.
El respeto por la inteligibilidad de la voz hablada y la convivencia con el diseño de sonido.
La precisión milimétrica de la síncresis en los cortes de montaje.
La capacidad de adaptación de los compositores a los cambios requeridos por el director, y también su capacidad de aportar con ideas y sugerencias.
El rigor profesional en los plazos, la nomenclatura de archivos y la entrega de stems.
¿Está prevista alguna exhibición o estreno donde se pueda ver y escuchar el resultado?
Sí. Al tratarse de los largometrajes de titulación de Cine UDD, estas películas tienen un circuito formal de exhibición que incluye sus estrenos oficiales en salas de cine de Santiago, exhibiciones académicas institucionales y su posterior recorrido por festivales de cine nacionales e internacionales, llevando los créditos de música original de los compositores de Projazz en pantalla grande.
Lo que aprenden los estudiantes
¿Qué es lo que más sorprende a tus estudiantes cuando trabajan con un equipo de cine real, con plazos y exigencias distintas a las de una sala de clases?
Lo que más los impacta es descubrir que una película es un organismo vivo que no espera a nadie: que las decisiones deben tomarse rápido, que el perfeccionismo paralizante no sirve y que el ego del compositor debe quedar en la puerta. Les sorprende ver cómo una idea musical que en el piano les parecía hermosa puede arruinar una escena si compite con la mirada de un actor, y también cómo una textura mínima y sutil puede salvar una secuencia completa, por ejemplo.
¿Qué habilidades que se desarrollan en este trabajo les van a servir después en la industria, más allá del cine?
Desarrollan habilidades transversales sumamente cotizadas en cualquier industria creativa (videojuegos, publicidad, teatro, series de televisión o podcasts):
Trabajo colaborativo en equipo bajo alta presión y cronogramas estrictos.
Escucha activa y capacidad de interpretar las necesidades de clientes no músicos.
Gestión técnica avanzada de estaciones de trabajo de audio (DAW) y estándares de entrega multipista.
Madurez para recibir críticas constructivas y reelaborar material con agilidad.
Hacia los próximos semestres
¿Qué te gustaría que pasara con esta alianza en los próximos semestres?
Me gustaría que esta alianza se consolide como una política permanente e institucionalizada entre Projazz y la UDD. El paso natural sería involucrar a los compositores desde etapas aún más tempranas del desarrollo de los proyectos (desde la escritura de guion o la preproducción), fomentando una cultura de trabajo donde los cineastas y los músicos chilenos aprendan a co-crear desde su formación de pregrado.
Ese es el verdadero semillero para elevar la calidad de nuestra cinematografía nacional.

