Antes de subir a un escenario, Lita Print (María de los Ángeles Vial) cantaba karaoke sola en la casa las tardes en que se hacía la enferma para no ir al colegio y sus papás se iban a trabajar.
De esas tardes escondidas nació algo que con los años se transformó en oficio: hoy estudia Interpretación en Jazz y Música Popular en Projazz y acaba de lanzar su primer EP, Suspiros del corazón, cuatro boleros de composición propia que escribió hace más de seis años y que recién ahora logró grabar y producir en Santuario Sónico.
En esta conversación cuenta cómo llegó al bolero sin haber crecido rodeada de música en su casa, de qué manera referentes tan distintos como Amy Winehouse e Ibrahim Ferrer terminaron marcando su forma de interpretar, y por qué construir un proyecto propio bajo el nombre de Lita Print significó bastante más que simplemente cantar.
También adelanta hacia dónde quiere llevar su música, entre el soul, el blues y el neo-soul, sin perder esa vena emocional que atraviesa todo lo que escribe.
Antes de hablar del EP, cuéntanos un poco de tu historia con la música. ¿Cuándo empezaste a cantar o a componer?
Desde muy chica mi papá me decía que era muy afinada. Yo siempre tuve una pasión muy grande por cantar, aunque en ese momento no entendía que la música podía ser mi camino.
De hecho, cuando estaba en el colegio no estaba ni ahí con estudiar. A veces me hacía la enferma y, cuando mis papás se iban a trabajar, me quedaba en la casa cantando karaoke. Podía pasar horas haciendo eso porque realmente me hacía feliz. Era como mi momento, mi espacio para cantar y olvidarme de todo.
En ese entonces yo sentía que tenía algo especial, como un don, pero no sabía qué hacer con eso ni que eventualmente iba a convertirse en mi profesión.
Después mi hermano tenía una guitarra y empecé a jugar con ella. Así nacieron mis primeras canciones. De a poquito fui aprendiendo a componer y empecé a escribir sobre mis propias experiencias, mis penas, mis dolores y todo lo que me iba pasando.
¿Hubo un momento específico en el que supiste que querías dedicarte a esto profesionalmente, o fue algo que se fue armando con el tiempo?
Efectivamente. Un momento súper específico.
En cuarto medio empecé a ir a un bar a cantar karaoke. No me pagaban ni nada, iba simplemente porque me encantaba cantar. Para mí era una forma de canalizar todo lo que sentía.
Una noche un señor me preguntó qué quería estudiar. Yo estaba prácticamente a punto de matricularme para estudiar Administración de Servicios, porque pensaba que iba a hacer otra cosa con mi vida. Pero él me dijo: “¿Y por qué no estudias canto o actuación?”.
Puede parecer una conversación súper simple, pero a mí me quedó dando vueltas toda la noche. Empecé a preguntarme qué quería hacer realmente y me di cuenta de que, si había algo que me apasionaba de verdad, era la música.
En ese momento decidí que quería intentarlo.
Después empecé a cantar en plazas de Buin, en la calle, con un parlante y pistas de karaoke. Ganaba unas lucas y con eso podía tener mi propia plata. Para mí era muy bonito porque estaba haciendo algo que amaba y, al mismo tiempo, estaba empezando a construir mi independencia.
Más adelante comencé a tomar clases de canto. Quería seguir aprendiendo, pero también enseñar lo que yo ya sabía. Así, de a poquito, fui armando mi camino.
Hablemos del bolero. ¿Es un género que escuchabas en tu casa desde chica, o llegaste a él por algún referente artístico en particular?
En mi casa no había músicos, así que no podría decir que crecí escuchando boleros o que alguien me inculcó específicamente este género.
Creo que llegué al bolero de una manera mucho más orgánica.
Soy una persona muy apasionada y sentimental, y siento que el bolero conectó conmigo casi inmediatamente porque habla de emociones que para mí son muy humanas: el amor, el desamor, la nostalgia, la soledad, las ganas de querer y también las ganas de que te quieran.
Entre mis grandes referentes están Amy Winehouse e Ibrahim Ferrer. Son artistas muy distintos, pero ambos tienen algo que me inspira muchísimo: una interpretación con mucha personalidad y verdad.
¿Qué es lo que más te atrapa del bolero como forma de contar algo, comparado con otros géneros que también cantas o escuchas?
Me gusta que el bolero no se hace el leso con las emociones.
Es un género que te permite hablar del amor de frente, sin tanta vuelta. Puedes estar completamente enamorada, despechada, sentirte sola, extrañar a alguien o estar hecha bolsa por una persona y cantarlo tal cual.
Y a mí me gusta eso. Soy súper emocional y siento que cuando canto necesito creerme lo que estoy diciendo. El bolero me permite hacer eso.
También me gusta que, aunque tenga una estética antigua, las emociones siguen siendo completamente actuales. Todos hemos querido, perdido, extrañado o sentido que alguien nos rompió el corazón.
Suspiros del corazón es un EP de composiciones propias. ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿De dónde salieron estas canciones?
Las canciones nacieron desde mis propias experiencias y emociones. Siempre he usado la música como una forma de canalizar lo que me pasa, así que escribir fue una manera de transformar esas experiencias en canciones.
El EP lo escribí en menos de un año, alrededor del 2020. En ese momento nacieron las cuatro canciones que finalmente forman Suspiros del corazón: Ojos negros, Ahora que lo hiciste, Me siento en soledad y Nadie me sabe como tú.
Lo curioso es que escribirlas fue relativamente rápido, pero llevarlas desde una idea que tenía en mi pieza hasta un proyecto grabado profesionalmente tomó cerca de seis años.
Durante todo ese tiempo fui aprendiendo, creciendo y también cambiando como música. Finalmente pude grabar la parte instrumental de mis canciones en Santuario Sónico y convertir esas composiciones que tenía guardadas desde hacía años en un EP real.
Lanzar un proyecto propio significa también construir una marca personal desde cero. ¿Cómo enfrentaste esa parte, la de mostrarte como artista y no solo como intérprete?
Ha sido todo un aprendizaje.
Una cosa es pararte en un escenario y cantar una canción, y otra muy distinta es decir: “Esta canción la escribí yo, este proyecto soy yo y ahora quiero mostrárselo al mundo”.
He tenido que aprender a que ser artista no es solamente cantar. También es construir una identidad, pensar una estética, las fotografías, los videos, la portada, las redes sociales, la manera de comunicar y cómo quieres que la gente entienda tu música.
Con Lita Print estoy intentando crear un universo que tenga mucho de mí. Me gusta lo vintage, el glamour antiguo, los boleros, el soul, el jazz, el blues y el R&B. Me gustan las cosas dramáticas, femeninas y un poquito decadentes también.
Quiero que cuando alguien vea o escuche algo de Lita Print pueda reconocer que pertenece a ese mundo.
¿Hubo algo de ese proceso que te haya costado más de lo que esperabas, o que te haya sorprendido?
Sí. Me sorprendió muchísimo todo lo que hay detrás de sacar música propia.
Antes pensaba principalmente en cantar y grabar, pero después entendí que hacer un lanzamiento implica muchísimas cosas: producción, mezcla, masterización, diseño, fotografía, videos, distribución, redes sociales, difusión y también conseguir los recursos para poder financiar todo eso.
Y también está la parte emocional. Mostrar canciones propias es mostrar una parte muy íntima de ti. Hay cosas que escribí hace años y que hoy estoy compartiendo con personas que ni siquiera conozco.
Pero también creo que ahí está la gracia. Si uno va a hacer música desde un lugar honesto, tiene que atreverse a mostrarse.
¿En qué momento de tu formación en Projazz se cruzó este proyecto, y qué rol jugó la carrera en cómo terminó sonando el EP?
Suspiros del corazón comenzó antes de entrar a Projazz. Las canciones ya estaban escritas y el proyecto venía dando vueltas desde hace años.
Pero estudiar Interpretación en Jazz y Música Popular ha sido súper importante para mi crecimiento como música. Entré a Projazz con muchas ganas de aprender y de fortalecer herramientas que ya tenía de manera más intuitiva.
La carrera me ha ayudado a entender mejor la armonía, el lenguaje del jazz y de la música popular, el trabajo en ensamble y también a escuchar de otra manera.
Siento que el EP representa una etapa de mi vida, pero también es parte de todo lo que he ido aprendiendo y desarrollando como intérprete y compositora.
Si alguien escucha Suspiros del corazón por primera vez, ¿qué te gustaría que se lleve de esa escucha?
Me gustaría que se lleve una emoción.
No necesito que alguien escuche el EP y piense exactamente lo mismo que yo cuando escribí las canciones. Al contrario. Me gusta la idea de que cada persona pueda llevarse su propia historia.
Quizás alguien escuche Me siento en soledad y se acuerde de una persona, o escuche Ojos negros y piense en alguien que alguna vez le gustó muchísimo.
Quiero que el EP acompañe. Que alguien pueda escucharlo estando enamorado, despechado, triste, tomando una copa de vino o simplemente en su pieza pensando en la vida.
Al final, son canciones sobre cosas que todos hemos sentido alguna vez.
¿Qué viene después de este lanzamiento? ¿Ya estás pensando en un próximo paso?
Sí, totalmente. Para mí Suspiros del corazón es recién el comienzo.
Quiero seguir componiendo y desarrollando mi proyecto como Lita Print. Me interesa explorar mucho más el soul, el blues, el R&B, el neo-soul y el jazz, sin perder esa parte emocional y narrativa que está presente en mis boleros.
También quiero seguir llevando mi música a los escenarios y desarrollar más material audiovisual.
Tengo muchas ideas y todavía estoy descubriendo hasta dónde puede llegar este proyecto. Pero si hay algo que tengo claro es que quiero seguir haciendo canciones que tengan algo de verdad y que me permitan contar lo que a veces no sé decir de otra manera.
Desde Projazz le deseamos el mayor de los éxitos a Lita y a que te sumes a sus seguidores en RRSS.
Puedes escuchar Suspiros del corazón en https://portaldisc.com/contenido/ep-lita-print-suspiros-del-corazon y seguir el proyecto de Lita Print en Instagram: https://www.instagram.com/litaprint/





