Pipi Piazzolla en La otra clave: crecer entre bombos, tiburones y el legado de Astor  - Projazz
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Pipi Piazzolla en La otra clave: crecer entre bombos, tiburones y el legado de Astor 

El baterista, compositor y docente argentino Daniel “Pipi” Piazzolla conversó con Sebastián Prado, destacado guitarrista y coordinador académico de IP Projazz,  en el programa La otra clave, grabado en el Centro Comunitario Matta Sur de Santiago, gracias a la gestión conjunta de Fundación Zella y Drumdealer. 

Nieto de Astor Piazzolla y líder del grupo Escalandrum, Pipi dejó varias ideas que vale la pena guardar si estás construyendo tu camino en la música. 

El momento en que todo se definió:  Pipi empezó con piano clásico de niño, se alejó en la adolescencia y volvió por la batería. El empujón definitivo vino de una clase de marketing en la universidad: el primer día, cuando el profesor pidió leer diarios de economía, Pipi se paró, se fue y le dijo a su papá que se dedicaría a la música. Su abuelo Astor, que estaba ahí, le dijo algo que se quedó grabado: “Sé músico, sé pobre, pero sé feliz.” No como resignación, sino como permiso para apostar por lo que amás”. 

Cómo elegir a un maestro:  Para Pipi, el maestro ideal es alguien que te quiera, te motive y comparta los conocimientos con generosidad. Su primer referente, el Oso Picardi, lo llevaba a pasear al perro antes de cada clase y le contaba historias del oficio. Esa relación cercana fue tan importante como los ejercicios. Después estudió un año intensivo en el Musicians Institute de Los Ángeles, donde su padre hipotecó la casa para que pudiera ir: cinco horas de batería diarias más práctica. Eso lo puso a otro nivel muy rápido. 

Tu origen como ventaja: En el examen más importante de esa escuela, rodeado de los mejores sesionistas de Los Ángeles, Pipi decidió tocar folklore argentino: una samba, una chacarera. Nadie sabía qué era. Eso fue exactamente lo que llamó la atención. La lección: “lo que viene de donde tú venís, lo que nadie más puede hacer igual, es tu mayor activo cuando tocas afuera”. 

Cómo nació Play Piazzolla y ganó el Gardel de Oro: En unas vacaciones de un mes —las únicas largas que se ha tomado en su vida— Pipi tuvo la idea de grabar la música de su abuelo con Escalandrum, pero de manera completamente distinta: sin bandoneón, sin violín, con improvisación y los arreglos adaptados a su formación. Ensayaron seis meses en paralelo a su repertorio habitual, lo estrenaron en el Festival de Tango de Buenos Aires ante ex músicos de Astor y les encantó. Ese disco ganó el Gardel de Oro en 2011, compitiendo con Babasónicos y Miranda. La clave: no imitar, proponer. 

Lo que separa a un baterista técnico de uno con voz propia: Pipi lo dice claro: los bateristas con algo que decir no piensan en la batería, piensan en la música. Piensan en cómo su instrumento aporta a lo que están construyendo todos juntos. En vez de ejecutar mil recursos a la vez, desarrollan una idea, una frase, un concepto. Eso es lo que los hace inconfundibles. 

27 años juntos y ensayando todos los martes:  Escalandrum lleva 27 años con los mismos integrantes, ensayando de 10 a 13 horas todos los martes, con desayuno incluido. El secreto, según Pipi, es que eran amigos antes de ser banda. No eligió músicos para un proyecto, eligió personas con las que ya tenía historia. Eso hace que los conflictos se resuelvan solos y que la música se beneficie de una confianza que no se puede fingir. 

El consejo final para quien está empezando: “Practicá con pasión y cuando termines una buena sesión, notá cómo te sentís por dentro. Esa satisfacción es la señal de que vas por el camino correcto. Y si tenés un instrumento que te gusta, no te quedes solo en la superficie: aprende de dónde viene, quiénes son sus referentes, y quiénes son los ídolos de tus ídolos. Ahí vas a entender por qué suenan como suenan”. Y eso, dice Pipi, es infinito. 

Pronto en YouTube, mientras tanto: 

Escalandrum – YouTube 

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