Nelson Oliva, docente de Projazz y notable baterista chileno, compositor, productor y gestor cultural reconocido por su versatilidad en la fusión de ritmos latinoamericanos con jazz y música contemporánea, inició en abril de 2020, en plena pandemia, una serie de encuentros online que tituló Historias de Jazz. El programa acaba de publicar en YouTube su más reciente entrevista, con el reconocido multiinstrumentista y educador catalán Joan Chamorro, famoso por los extraordinarios resultados que logra en la enseñanza del jazz.

El regreso del programa
¿Cómo y cuándo surgió Historias de Jazz?
Era una idea que tenía desde hacía mucho tiempo: quería entrevistar a personajes históricos del jazz chileno, ante la escasa documentación existente sobre el tema y la urgencia de registrar sus testimonios antes de que ya no estuvieran con nosotros. La pandemia, la popularización del uso de Zoom y el mayor tiempo disponible me dieron el impulso para comenzar.
El primer capítulo se grabó el 23 de abril de 2020 y tuvo como invitado a Giovanni Cultrera, en pleno confinamiento. Después vinieron Patricio Ramírez y Pedro Greene. También programé capítulos dedicados a músicos que no alcancé a entrevistar y que ya nos dejaron, como Roberto Lecaros, Guillermo Rifo y Cristián Cuturrufo; en esos episodios entrevisté a músicos que colaboraron con ellos y a expertos como Álvaro Menanteau e Iñigo Díaz.
¿Por qué decidió retomar Historias de Jazz y por qué enfocarlo ahora en educación?
Hace tiempo quería retomar el proyecto, pero no lograba encontrar el espacio para gestionarlo. Decidí dedicar esta nueva serie a la educación y el jazz porque la aparición de músicos de jazz en Chile (y al parecer también en otras partes del mundo) tiene su origen, en gran medida, en el trabajo de gestores y profesores que entregan enorme dedicación a esta labor, y eso no se ha puesto en valor suficientemente.
Solo como ejemplo: una gran cantidad de profesionales de la música se formaron bajo el alero de Gerhard Mornhinweg durante los casi 25 años que estuvo al frente de la Conchalí Big Band, proyecto que además se convirtió en modelo para muchas otras bandas escolares de jazz en Chile.
¿Qué lo llevó a elegir a Joan Chamorro como primer invitado de esta serie?
Originalmente pensaba que fuera el último invitado, para cerrar el ciclo con alguien de proyección internacional. Pero dada la apretada agenda de Joan, coordinamos para hacerla ahora.
El método Chamorro y su lectura como docente
Chamorro habla de privilegiar la escucha y la memoria por sobre la teoría. ¿Cómo dialoga eso con su propia experiencia enseñando batería en Projazz?
Es algo que he ido aprendiendo con el tiempo. El jazz tiene un origen folclórico —algunos lo han definido como “el folclor del mundo”— y eso explica, en parte, por qué es tan fácil fusionarlo con casi cualquier estilo de música étnica o de raíz. La música folclórica es esencialmente de tradición oral, por lo que, para entender y sentir verdaderamente su sonido y lenguaje, la capacidad de escuchar y repetir resulta fundamental. De ahí la importancia de escuchar mucho jazz, desde sus orígenes hasta los artistas de hoy.
Yo incentivo eso en mis clases de instrumento e improvisación: escuchar y transcribir como parte del aprendizaje. Eso sí, me interesa enfatizar que el objetivo de la transcripción es el estudio personal. Creo que hoy se ha banalizado un poco, porque se ha puesto de moda subir videos de transcripciones a las redes sociales. La transcripción es un medio para adquirir vocabulario, no un fin en sí mismo. El estudiante tiene que ser capaz de ser creativo al momento de tocar.
¿Qué le pareció más revelador o sorprendente de la conversación con él?
Su sencillez y entrega. No nos conocíamos antes de la entrevista, y es una persona muy ocupada. Conversamos por más de una hora y creo que habría seguido si yo no le hubiera puesto fin. Se nota su liderazgo y generosidad con su trabajo y su tiempo.
Educación jazz en Chile y en Europa
Viendo el modelo de la Sant Andreu Jazz Band, ¿qué reflexiones le genera sobre la formación de jóvenes músicos en Chile?
En Chile hay muchos ejemplos de proyectos similares. Aunque no existen datos oficiales, estimo que hay entre 50 y 70 big bands escolares en el país, con educadores tremendos como Gerhard Mornhinweg, Carl Hammond y otros. El problema es institucional.
Para mí no tiene sentido que la Conchalí Big Band, después de 25 años de trayectoria no contara con una asignación directa por parte del Estado. Hay muchos recursos que se invierten en formación para otros estilos de música, y creo que predominan razones políticas más que artísticas y culturales. Lo equitativo sería que todos los proyectos educativos/musicales pudiesen acceder a los recursos estatales y no privilegiar a unos por sobre otros.
¿Qué condiciones harían falta para sostener proyectos similares en Chile?
Hace falta una organización que agrupe a estos proyectos artístico-educacionales —las big bands escolares— y que desde esa plataforma se gestionen recursos tanto públicos como privados.
El programa como espacio
¿Qué quiere que los oyentes —especialmente los estudiantes— se lleven de esta serie?
Que independiente del tipo de actividad musical que realicen —interpretación, composición, arreglos— es importante enseñar y formar a nuevas generaciones. Es una forma de devolver la mano a quienes nos enseñaron y de esparcir la semilla del gusto por la música en las propias comunidades. Es necesario que todos los niños y jóvenes tengan la oportunidad de apreciar y practicar la música. Hay muchas investigaciones que respaldan los beneficios que esto genera.
¿Qué otros invitados o temas tiene en mente para los próximos episodios?
Tengo programado entrevistar a Carl Hammond, Gerhard Mornhinweg y Jorge Díaz. Quizás sume un par de invitados más. Hay jazz para rato en Chile.
▶️ Ve la entrevista completa aquí: https://www.youtube.com/watch?v=BxY4ZBvKoV4&list=PLFqMXPqCB2RWFNw9DbkhTsf3Cmvjw_6fQ